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Magaly Solier vuelve al cine peruano con “Killapa Wawan”: un regreso con raíz, quechua y un personaje potente

El cine peruano arranca el 2026 con una noticia que pesa por sí sola: Magaly Solier vuelve a la pantalla grande como protagonista de “Killapa Wawan (La hija de la luna)”, una película hablada íntegramente en quechua y dirigida por César Galindo. El estreno comercial en Perú ya tiene fecha: 29 de enero de 2026.

Un regreso que no es “uno más”

Cuando se habla de Magaly Solier, no se habla solo de una actriz. Se habla de una figura que, desde hace años, quedó asociada a un hito: “La teta asustada”, película que ganó el Oso de Oro en Berlín y que se convirtió en la única cinta peruana nominada al Oscar (Mejor película en idioma extranjero, 2010).

Por eso, su retorno importa en doble sentido: por el peso simbólico que tiene su nombre para el cine peruano, y porque lo hace en un proyecto que apuesta por la identidad cultural desde el idioma y el territorio.

¿Quién es Magaly en “Killapa Wawan”?

En la película, Solier interpreta a Agucha, una madre andina marcada por el pasado, que intenta proteger a su hija Killary del lado más duro y exigente de la danza de tijeras, entendida no solo como baile, sino como tradición espiritual y de creencias en los Andes.

El enfoque del personaje es clave porque la historia se construye desde una tensión muy reconocible: lo que una madre quiere evitar versus lo que una hija siente que debe asumir. Y ahí es donde Magaly suele brillar: personajes que no “explican” su dolor, sino que lo cargan en el cuerpo, en el silencio y en decisiones difíciles.

El quechua no es adorno: es el corazón del proyecto

Uno de los datos más fuertes es que “Killapa Wawan” está hablada completamente en quechua, algo que no se presenta como un detalle folclórico, sino como una decisión narrativa: la película busca que el mundo andino no sea “traducido” para existir, sino mostrando desde adentro.

A esto se suma otro elemento que conecta directamente con Solier: el rodaje en Huanta (Ayacucho), territorio con carga emocional para ella y que también funciona como identidad visual y cultural del relato.

Lo que ya se vio: teaser, atmósfera y promesa visual

La película ya empezó a moverse con material promocional (teaser/tráiler) destacando su atmósfera espiritual, paisajes andinos y el universo de los danzantes de tijera, marca reconocible del cine que apunta a lo ritual y lo simbólico.

Y aquí hay un gancho claro para el público: no se trata solo de “una historia en quechua”, sino de una propuesta que pone en primer plano tradición, conflicto familiar y mito, con una protagonista que tiene presencia y memoria cinematográfica.

Por qué esta noticia suma al cine peruano

Más allá del estreno puntual, el regreso de Magaly Solier con una película así deja tres señales bien claras:

- Cine peruano con identidad: la apuesta por lengua y territorio no se disfraza; se sostiene como propuesta central.

- Un nombre que vuelve a convocar: Solier sigue siendo un imán para conversación cultural, prensa y audiencia cinéfila.

- Enero con estreno nacional fuerte: poner una película peruana como “carta de inicio” del año ayuda a que el público mire la cartelera local con otros ojos.

Walter Meneses

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